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Libros Novela

Tromso: Entre La Soledad y La Impotencia

Reseña - Tromso - Jose Israel Carranza - Libro Tromsø

Tromso (2018)

Título Original: Tromsø

Autor: José Israel Carranza (1972 ) MEX

Género: Novela

Publicado por: Malpaso Ediciones (2018)

“No se sabe ya desde hace cuántos meses,
pero tantos como para que le parezca
que así ha sido toda la vida,
un empeño obsesivo por el que va aproximándose
a admitir la explicación más inadmisible.”

– José Israel Carranza

Reseña

Jose-Israel-Carranza-Tromso-Tromsø-libro-escritor

Todo acto de lectura lleva implícita siempre nuestra interpretación, la forma en que influyen nuestras otras lecturas que nos habitan y por supuesto, la mirada del mundo que cada uno posee. Es así que mi lectura de esta novela la defino como reveladora y angustiante, dicho en el mejor sentido de que un buen libro te mueve a sentir,  a reflexionar y a vibrar incluso yo diría, como en este caso particular, pues he sentido la impotencia del hombre anónimo que un buen día descubre que las palabras ya no le funcionan para expresarse y que los demás, todos los otros que lo rodean, van dejando de entenderlo. 

Y esta angustia del protagonista es lo que nos lleva página a página a sentir y descubrir el autor a través de un recurso narrativo que poco atrae a lectores no tan versados digamos en prosas complejas, pero que sin duda, José Israel ha logrado mantener por la fuerza que le imprime a las palabras en una prosa pausada, lenta, incesante y  dialéctica que nos permite como lectores seguir a este peculiar personaje, conocer su entorno, escuchar sus silencios y respirar la soledad que lo rodea y que nos rodea, porque finalmente frente al libro cuando leemos estamos tan solos como él en un mundo incomprensible,  y probablemente vivamos también en una cotidianeidad como la suya que lo absorbe y lo imposibilita a darse a entender, pero sobre todo a entenderse a sí mismo.

Ya ha dicho Felipe Garrido en su libro “La necesidad de entender” que “un solo instrumento, el lenguaje, nos da la conciencia y el conocimiento del mundo”, pero cuando el lenguaje deja de ser nuestro instrumento eficaz de comunicación, especialmente en este mundo actual atiborrado de información, de palabras, de imágenes que nos saturan y finalmente no logramos digerir para comunicar la idea exacta, la precisa, la que quisiéramos que el otro entendiera y se cumpla así la función primaria del lenguaje. Entre estas páginas hay esa tensión del personaje como cuando nos dice:

“nada importa que nunca nadie entienda nada, porque, además de que nunca nada puede entenderse, nada nunca puede –ni tendría por qué- entenderse ya que nada hay nunca que entender”

– José Israel Carranza

Oliver

“Es en el tiempo, el que se relativiza en la narración, donde nos cuestiona la voz narrativa ¿qué es el ayer, el presente, qué es el futuro?, nos los preguntamos acaso cotidianamente o somos como el protagonista que vamos viviendo día a día, entre la soledad y la impotencia de no comunicarnos. ”

Y como imaginarán este hombre anónimo vive en una inmensa soledad junto a Oliver que lo mira todos los días y probablemente sea el único que realmente lo entiende; esa soledad que experimentan más personas de las que podamos imaginarnos, así, prácticamente excluido del mundo ante la falta de que los otros lo entiendan su angustia va creciendo y creciendo entre palabra y palabra que se hila de inicio a fin en esta historia.

Quisiera comentar también la parte técnica de la construcción de la narración porque me parece muy importante mencionar y destacar como mérito de esta novela. Hay un uso de varias estrategias narrativas que tienen sus nombres o conceptos desde la teoría narratológica, que sin duda un crítico literario y un análisis literario llevarán a descubrir aportaciones interesantes. Pero visto más a manera del comentario como lectora quiero decirles que  “Tromso” tiene una prosa exquisita, en el sentido literal de la palabra,  por  los diferentes ritmos de la acción y la forma en que los va manejando y matizando. Así como en momentos es ágil, en otros se detiene para lo que conocemos en cine como “cámara lenta”, y a través de las palabras logra detener la escena y darnos una mirada de todo lo que rodea ese instante. En “Tromso” hay segundos plasmados en varias páginas y muchas palabras y cuando parece que no está diciendo nada, está realmente mostrándonos el todo, el detalle, el momento, la sutileza de la narración es un vaivén entre el tiempo y la palabra. Les pongo como ejemplo un apartado donde hay varias páginas dedicadas al proceso de ingerir alimentos y su digestión, digamos que la cámara, que en un libro son nuestros ojos, va desde que toma el pedazo de pan, lo mastica hasta que las migajas llegan a las profundidades del estómago de este hombre anónimo que todos los días tiene como rutina el mismo desayuno y el mismo itinerario.

Finalmente creo que la novela tiene un importante postulado que nos mueve a la reflexión en cuanto a la comunicación o la falta de… en estos tiempos, en que cada vez somos más, tenemos muchas opciones más para comunicarnos en el instante, pero paradójicamente nos sentimos más solos y más incomprendidos, pero principalmente dejamos de comprendernos también a nosotros mismos. Es en el tiempo, el que se relativiza en la narración,  donde nos cuestiona la voz narrativa ¿qué es el ayer, el presente, qué es el futuro?, nos los preguntamos acaso cotidianamente o somos como el protagonista que vamos viviendo día a día, entre la soledad y la impotencia de no comunicarnos.

En esta novela el tiempo se detiene, y les recomiendo que la mejor forma para leerla, especialmente en los últimos capítulos, es leyéndola en voz alta, este fue un descubrimiento interesante porque llegué a un punto de la narración en que sentía que ya no estaba comprendiendo las palabras, metaliteratura dirían aquí los especialistas (pues es como le sucede al protagonista de la historia), pero bueno, qué interesante resulta que empecé a leerla en voz alta y descubrí, como espero que ustedes lo hagan, una prosa deleitable donde ese tiempo detenido nos permite mirar literalmente hasta el polvo que comienza a adueñarse de todo lo que habitó y rodeó a nuestro personaje, ese mismo polvo en el que nos convertiremos todos un día, cuando se detenga el tiempo para nosotros:

“…polvo sobre la pantalla de la lámpara en la mesa del radio de onda corta, polvo sobre éste y sobre sus cables dejados caer detrás de la  mesa, polvo sobre las cenizas y las colillas del cenicero desbordante, polvo sobre la caja de zapatos y las cartas, polvo sobre el papel que sacó de ella, polvo ya sobre el mismo asiento de la silla que ocupó cuando, luego de hacer eso, encendió la radio de onda corta y sintonizó como siempre las transmisiones de “The Buzzer”;…”

– José Israel Carranza

Una Prosa Delirante

Leer a José Israel Carranza en esta novela  me ha abierto la puerta para conocerlo a él como escritor, pero también para descubrirme como lectora, en este proceso de escucharte a ti mismo a través de la palabra del otro que un buen día decidió sentarse a escribir porque sintió seguramente que tenía algo que decir y lo plasmó en esta historia que nos revela mucho de la realidad actual que vivimos, de esta vorágine de información que nos atrapa o nos ciega, como bien soñó Sor Juana en su Primero Sueño, “y por mirarlo todo nada vía”, y estamos no sólo cegados por la marea de datos, información y un sinfín de palabras, sino también estamos quedando sordos a lo que los demás quieren decirnos y a lo que nosotros mismos debemos decirnos, “que el corazón me vieses deseaba” otra vez me remite a Sor Juana cuando en ese soneto expresa que las palabras no llegan a ese receptor indiferente.

En Tromso hay  “un tiempo detenido que viaja inexorablemente hacia la desaparición y el olvido” como se dice en este libro, que yo no puedo más que recomendarles como una lectura reto, de las que uno comienza dudando pero termina realmente disfrutando por todo lo que se ha dicho y se ha escrito sobre ella, no dejen de leerla porque prosas como ésta hay pocas, y experiencias de lectura donde puedas fluir y dejarte llevar de la mano del narrador son todavía menos.  Es una prosa delirante y adictiva en la que vale mucho la pena sumergirse.



Leído En La Feria Internacional de la Lectura (FILEY), 2019.


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Acerca del Autor

Ros Quijano

Antropóloga/Mediadora de Lectura.
Lectora.
Escribo en Novedades de Yucatán Columna “Eclosión de Letras”
@RosQuijano
ros@curiosomelomano.com

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